5.9.13

FAYANCA. MECANISMOS DE ESTANQUEIDAD

Fayanca. Los mecanismos de la estanquidad
1 Fallanca. Fayanca
2 Despideaguas. Vierteaguas. Escupidor
3 Hoja. Batiente
4 Bastidor. Larguero. Larguero de manos. Larguero de fijas. Puerca. Montante
5 Peinazo. Panel. Cuarterón. Entrepaño
7 Galce. Gárgol. Gargallo. Renvalso. Encaje a gancho
8 Burlete. Juntas. Guarnición.
9 Baquetón. Baqueta. Baquetilla. Junquillo
10 Felpas
11 Vidrio común simple. Vidrio común doble. Luna. Vidrio flotado. Vidrio templado. Vidrio laminado. Vidrio inastillable. Vidrio con cámara
12 Silicona estructural. VEC
13 Practicable a la francesa. Practicable a la inglesa. Pivotante. Basculante. Guillotina. Deslizante. Corredera. Oscilobatiente

1 La fallanca es «el vierteaguas de una puerta o ventana» (RAE). Es un perfil clavado a la parte exterior del peinazo inferior de la hoja que proyecta el agua hacia el exterior y protege al marco con un pequeño goterón.
En algunos otros diccionarios, aparece también como fayanca, aunque, curiosamente, la Real Academia reserva esta segunda grafía para otro significado: «postura del cuerpo en la cual hay poca firmeza para mantenerse». La verdad es que la fayanca, como moldura añadida al cuerpo de la carpintería y sometida a la más directa incidencia de la lluvia y el sol, suele tener “poca firmeza para mantenerse” ya que está formada por un listón moldurado que se deforma con las lluvias y los cambios de temperatura, y se despega de su soporte. Las mejores soluciones tradicionales exigen un engargolado en cola de milano o similar para asegurar la fijación de la fayanca al resto de la hoja.
2 La fayanca es siempre una moldura en las carpinterías de madera, pero existen voces casi sinónimas que pueden aplicarse a otros materiales y situaciones, como el despideaguas descrito por María Moliner con todo detalle: «listón en declive, plancha de zinc o cualquier cosa semejante que monta sobre la pieza inferior del marco, que se pone en las puertas y ventanas para apartar el agua de lluvia y que no penetre por las junturas ». Todos ellos caben dentro del genérico vierteaguas, y en todos ellos la intención es la de evacuar hacia el exterior el agua que corre por los planos verticales para de este modo proteger las juntas horizontales de la carpintería. También el término ‘escupidor, sinónimo vulgar y muy extendido en Cataluña, expresa claramente la función de estos elementos.
3 Todas esas voces son una primera medida de protección frente al problema más grave que plantea una carpintería practicable: la estanquidad de las juntas entre los elementos practicables y los fijos. Pero antes de aproximarnos a ese problema vamos a repasar la terminología de esos componentes móviles de la hoja: «en las puertas, ventanas, biombos, etc., cada una de las partes que se abren y cierran» (T). El batiente es lo mismo, pero su definición acepta además otro significado en la carpintería, que según el Torroja hace más confuso su uso: «parte del cerco de las puertas y ventanas que detiene la hoja cuando se cierra».
4 Si analizamos las piezas que forman ese batiente, la confusión continúa. El bastidor es un armazón que sirve para bastir, construir, todo un conjunto carpintero. Por lo tanto se puede usar tanto para el marco, fijo a la obra, como para el perímetro de la hoja donde se dispondrán los elementos de relleno, vidriados o no. Ese bastidor de la hoja está formado por unos elementos verticales y otros horizontales. Los primeros son los largueros, «palos o barrotes que se ponen a lo largo de una obra de carpintería» (T). La tradición, no obstante, distingue entre el larguero de manos, el que se coge para abrir la hoja, y el larguero de fijas, aquél al que se atornillan las bisagras o fijas. En algunos diccionarios se llama puerca al «larguero en el que estriba el quicio de una puerta»(P). Será porque en él se fijan las puercas, los anillos metálicos en los que se introduce un pivote o tejuelo para hacer de punto de giro de la hoja.
Modernamente se tiende a llamar ‘montantes a los largueros. Así lo recomienda Aenor, por ejemplo, pero la RAE considera que el montante sólo es la «ventana sobre la puerta de una habitación». No parece haber razón ninguna para sustituir al tradicional larguero.
5 Los listones horizontales se suelen llamar travesaños aunque la RAE dice que eso es «cualquier pieza de madera o de hierro que atraviesa de una parte a otra». En realidad deberíamos llamarlos peinazos: «pieza que cruza de un larguero a otro de las puertas y ventanas, formando las divisiones de ellas o cuarterones» (MM). Y, en particular, es el peinazo de cerradura el que soporta los mecanismos correspondientes. Las hojas se completaban cerrando los espacios entre el bastidor y los peinazos con unos paneles o cuarterones de madera. La voz entrepaño tiene el mismo significado, pero también se puede usar para el lienzo de pared entre dos pilastras.
6 Ahora ya podemos volver al problema que nos preocupaba al principio de este capítulo: la difícil estanquidad de las juntas entre los elementos móviles y los fijos. Como hemos visto, los vierteaguas y fayancas pueden alejar gran parte del agua de las juntas horizontales, pero siempre podrá llegar a ellas la que se mueva horizontalmente impulsada por el viento. También debemos recordar que para que la hoja sea practicable, esa protección no puede cubrir toda la junta puesto que cerca del larguero de fijas la fayanca debe interrumpirse. Por último, deberemos tener en cuenta que las juntas verticales también exigen algún tipo de protección. La solución tradicional para todos estos problemas es la cámara drenada. Se trata de un mecanismo muy eficaz e inteligente que inutiliza los motores que mueven el agua hacia el interior del edificio: la presión del viento y la capilaridad. Consiste en conformar una cámara a lo largo de toda la junta entre perfiles móviles, fijos. Para ello se asegura que ambos se tocan en sus planos exterior e interior, pero se separan por el centro formando la cámara deseada. El agua, impulsada por el viento y arrastrada por la capilaridad, puede atravesar la primera línea de contacto entre perfiles, pero, al llegar al amplio espacio de la cámara, la presión se hace insignificante y además la capilaridad desaparece. La gota de agua queda a merced de la gravedad y puede ser conducida nuevamente hacia el exterior si se disponen las pendientes y los drenajes convenientes.
7 Esa junta, de laberíntico dibujo, ha recibido diversos nombres y, aunque en ninguna de las definiciones se hace mención explícita a la cámara drenada, ésta existe en casi todos los casos y es, de hecho, su principal atributo. Galce es la voz más genérica: «ranura que se hace en un cerco o marco para que sirva de tope a una puerta» (SH). En general, se considera sinónima de gárgol o gargallo, pero es preferible reservar esas voces para la ranura que se hace en un perfil con el objeto de que encaje dentro de él el canto afilado de una tabla. Una de las más adecuadas es renvalso, «el rebajo que se hace en el canto de las hojas de las puertas y ventanas para que encajen en el marco y unas con otras» (T), una definición que alude explícitamente a la formación de una cavidad a lo largo de todo el perfil de la junta. El vocablo más concreto, pero muy poco utilizado, es el encaje a gancho, en el que el dibujo de la sección se hace más complejo: «forma de encaje usada entre los bordes coincidentes de una puerta y su bastidor, cuando se requiere que sta se cierre sin dejar penetrar el aire ni el polvo; los bordes coincidentes de la puerta tienen un saliente que encaja en la correspondiente depresión del bastidor» (T).
8 Las carpinterías contemporáneas en aluminio o PVC carecen de la elasticidad de la madera o de la presión de la españoleta para asegurar amplios contactos entre los perfiles fijos y los móviles, y por esa razón son cada vez más usados unos complementos, unas tiras de diversos materiales que aseguran el contacto entre perfiles y amplían las zonas comprimidas. Su nombre genérico es burlete, «tira, generalmente de materias flexibles, que se pone en los intersticios de las puertas o ventanas para que no pase el aire» (T). La confianza en las cámaras drenadas está llevando a la eliminación de la fayanca. Todas las modernas carpinterías de aluminio y muchas de las de madera enrasan hoja y marco, y dejan sin protección el clareo entre ellas. En el interior una junta más elástica limita el fondo de la cámara de drenaje. Junta es una voz de significado ambiguo pues alude tanto al espacio que separa dos piezas como al material que lo llena. Dejaremos la primera acepción, juntas de deformación, y nos quedamos aquí con las tiras de material deformable que establecen el contacto entre los perfiles de la hoja y el marco. Sería más adecuado y mucho más preciso, llamar guarniciones a estos cordones deformables. Guarnecer es «poner en un sitio accesorios y complementos » (MM), aunque también significa «revocar o revestir las paredes ». En particular guarnición alude a tiras de adornos, y su uso en los jaeces de las caballerías la acerca al mundo de la talabartería y los cueros, cueros con los que se han hecho las mejores guarniciones.
9 Otro punto que merece especial cuidado para asegurar la estanquidad es la junta entre los vidrios y los perfiles que los soportan. En la construcción tradicional el tamaño de los vidrios obligaba a dividir la hoja en varios rectágulos: los perfiles que forman esta retícula se llaman baquetones, y el fino perfil que sujeta el vidrio contra ellos es la baqueta, baquetilla o junquillo. Pero en la actualidad el tamaño del vidrio ya no impone ninguna limitación a la hoja y los sistemas de sellado han cambiado por completo.
10 Las guarniciones también tienen su papel para cerrar las juntas de las fachadas modernas. Son perfiles de materiales plásticos diversos que, una vez comprimidos, aseguran la estanquidad. A lo largo del tiempo, después de ser utilizados en la industria del automóvil, pasaron a los vidrios fijos e incluso a los paneles ligeros. La confianza en estos sistemas de cierre estanco de unas juntas absolutamente desprotegidas desde el punto de vista geométrico está haciendo crisis en la tecnología contemporánea. En la actualidad hasta los muros cortina con mayores prestaciones recurren a protecciones y cámaras drenadas para asegurar la estanquidad de sus fachadas.
En las carpinterías correderas la estanquidad es muy difícil porque la hoja no puede comprimirse contra la guía y la estanquidad se encomienda a unas tiras textiles llamadas felpas.
11 Las vidrieras tradicionales se organizaban con el vidrio común simple, o si era necesario, con el doble: los vidrios planos más sencillos (el doble no se debe confundir con los vidrios con cámara, pues es éste simplemente un vidrio de 3 a 3,5 mm de espesor que puede llegar a formar hojas de hasta 250 x 170 cm). El vidrio que hoy en día más se utiliza es la luna o vidrio flotado, unos vidrios de gran perfección cuyo nombre proviene de un anterior método de fabricación mediante un sistema de flotación sobre un estanque de mercurio. Sus dimensiones pueden llegar a algo más de 6 m por 2,6 m. Su fragilidad, no obstante, ha dado lugar a que produzcan los vidrios templados, un vidrio endurecido térmicamente, que cuando se rompe salta en mil pequeños fragmentos que apenas comportan peligro. Otra técnica común es la de los vidrios laminados o inastillables: «tipo de vidrio [...] formado por dos piezas de vidrio plano con un material plástico intermedio» (T). Por último, para aumentar la protección térmica, es decir, para reducir las pérdidas a través de las finas láminas de vidrio, se ha difundido el vidrio con cámara, un vidrio formado por dos láminas que encierran una cámara de aire seco perfectamente aislado del exterior gracias a un cordón perimetral de sellado.
12 Los sistemas de fijación de los vidrios al soporte, con o sin marco, son uno de los paradigmas de la arquitectura contemporánea. La exigencia por parte de los arquitectos de soluciones cada vez más tersas, limpias, transparentes y livianas está llevando a una verdadera revolución en la fijación del vidrio. Un camino lo abrieron hace unos quince años un nuevo tipo de siliconas, con gran capacidad para soportar las tracciones y con amplia durabilidad. Por influencia norteamericana hemos dado en llamarla silicona estructural. Aún sin ser perfecto es preferible el término francés, VEC, acrónimo de Vidrio Exterior Pegado.
13 Para acabar daremos un rápido vistazo a los nombres que reciben las ventanas según la manera en que se abren sus hojas. La más sencilla, la que gira sobre un eje vertical, la ventana practicable, que se dice que es a la francesa si se abre hacia dentro y a la inglesa si se abre hacia fuera. Si el eje de giro es vertical pero no está en el larguero de fijas, la ventana se llama pivotante. Las que se abren sobre un eje horizontal, cualquiera que sea éste, se denominan basculantes. La ventana de guillotina es la que tiene «dos marcos, uno superior y otro inferior, de los cuales, por lo menos uno, sube y baja a lo largo de las oportunas ranuras del cerco» (T). Las deslizantes o correderas tienen «una o varias hojas contiguas que se abren por traslación horizontal sobre su propio plano» (T). Por último, tenemos que citar algunas formas combinadas de practicabilidad, como la ventana oscilobatiente, con un complejo mecanismo oculto que permite su funcionamiento alternativo como practicable o como basculante.

Ignacio Paricio